Áreas de Tratamiento>Ansiedad, estrés y miedos

Cuando notamos tensos, bien sea corporal o emocionalmente, e incluso cuando percibimos dicha tensión desde un punto de vista "mental", que nosotros llamaríamos "cognitivamente", es muy probable que estemos padeciendo en estos momentos alguna suerte de trastorno de ansiedad o estrés; o mejor dicho: una respuesta de ansiedad o tensión nerviosa. Otro asunto no menos importante es obtener información de por qué se ha producido.

¿Cuál es la respuesta que nuestro organismo como un todo da cuando nos sentimos tensos, nerviosos, agitados o estresados?.

 A nivel fisiológico (y quizás lo más molesto): taquicardias, dificultades para respirar, calor, sofoco, dolor en el estómago, molestias musculares, dolor de cabeza, mareos, e

 A nivel cognitivo: pensamientos desagradables o terroríficos sobre ocurrencia de sucesos, o preocupación excesiva, pensamientos con contenidos de miedo

A nivel motor: lo habitual es tender a evitar o escapar de las situaciones o los pensamientos que nos produce ese malestar, mediante conductas no controladas, movimientos, etc

Generalmente estos problemas se explican psicofisiológicamente por una activación excesiva del Sistema Nervioso Autónomo (S.N.A.) que regula importantes funciones vitales, como un motor subido de revoluciones. Esta respuesta es adaptativa y nos ayuda en nuestra supervivencia, ya que nos permite de forma automática enfrentar situaciones peligrosas o difíciles con suficiente energía para hacerlas frente. Esta respuesta, por ejemplo, es la que impide que un niño asomado a un precipicio no decida por las buenas dar un salto; no lo hace porque inmediatamente reproduce una respuesta de miedo y terror adaptativos.

El problema sobreviene cuando estas respuestas de ansiedad se producen sin estar aparentemente relacionadas con un peligro externo o una situación difícil. ¡Es posible incluso que nuestros pensamientos puedan ser la fuente de la ansiedad!.  Lo que vd. tiene que recordar, de cualquier forma es: la ansiedad en sí no es mala, puntualmente, pero con el tiempo sí podría dañarnos; recuerde que es un proceso adaptativo. Tenemos que hacer un esfuerzo por desaprender esta respuesta inoportuna y aprender a controlarla mediante procedimientos cognitivo-conductuales.

Son problemas de ansiedad, cada uno con sus peculiares características:

Fobias o Miedos:  Miedo excesivo a un objeto, situación o algún animal.

Estrés. Aceleración excesiva y prolongada en los tres sistemas de respuesta con referencia a estímulos ambientales externos (p.e. estrés laboral).

Obsesiones y rituales: Pensamientos repetitivos y difíciles de eliminar que provocan mucha ansiedad y que se alivian al realizar una conducta o ritual.

Hipocondría y pánico. Miedo desmesurado a tener una enfermedad grave, o a desmayarse, o perder el control, volverse loco o miedo a la propia muerte.

Ansiedad generalizada y/o nerviosismo: Patrón de respuesta de ansiedad inespecífico con preocupación excesiva.

Otros trastornos de ansiedad.

ENFOQUE DE TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Tras una evaluación exhaustiva de los problemas del paciente propondremos ejercicios que provoquen cambios en cualquiera de los tres sistemas de respuesta que pueda estar alterado:

FISIOLÓGICOS:  Procedimientos de relajación, desensibilización sistemática, entrenamiento en respiración diafragmática, otros...

COGNITIVOS:  Hipnosis, procedimientos en imaginación, reestructuración cognitiva, Terapia racional emotiva y otros.

CONDUCTA:  Prescripciones de cambio comportamental, exposiciones controladas, autocontrol, etc.

 Además del tratamiento prescriptivo se abordarían psicológicamente las causas que puedan haberlo producido. Mediante una terapia de apoyo se abordarían otros procesos emocionales que pudieran hallarse presentes en el paciente.