Áreas de Tratamiento>Infancia y adolescencia

El hecho de dividir los trastornos o los problemas que presentan nuestros pacientes en trastornos infantiles y adultos es, en todos los sentidos, una cuestión de conveniencia. Básicamente la mayor parte de los trastornos en adultos son susceptibles de presentarse también en niños y adolescentes: miedos, depresión, ansiedad, etc.. Incluso muchos problemas adultos tienen su origen en la infancia y la adolescencia. No obstante, en esta comunicación nos referiremos sobre todo a problemas que cursan en los primeros años de la vida de una persona.

         Otros trastornos de la infancia, la niñez o la adolescencia.  Este grupo se dedica a trastornos no incluidos en los anteriormente citados. El trastorno de ansiedad por separación se caracteriza por una ansiedad excesiva e inadecuada desde el punto de vista evolutivo concerniente a la separación respecto del hogar o de las personas con quienes el niño está vinculado. El mutismo selectivo se caracteriza por una persistente incapacidad para hablar en situaciones sociales específicas a pesar de que el niño hable en otras situaciones. El trastorno reactivo de la vinculación de la infancia o la niñez se caracteriza por una relación social manifiestamente alterada e inadecuada evolutivamente, que se produce en la mayor parte de los contextos y se asocia a una crianza claramente patógena. El trastorno de movimientos estereotipados se caracteriza por un comportamiento motor repetitivo, aparentemente impulsivo, y no funcional, que interfiere marcadamente las actividades normales y, a veces, puede dar lugar a lesiones corporales.

Aparte de los problemas mencionados, relacionados especialmente con la infancia, no conviene olvidar que la adolescencia es una etapa fundamental dentro del proceso de construcción de la personalidad y el tránsito hacia la edad adulta. En esta etapa sensible de la vida es característica de problemas psicosociales en algunos jóvenes, en conflicto con su propia familia, con el medio escolar y con la sociedad en general; problemas asimilados con los de los adultos: trastornos adaptativos, ansiedad, depresión, déficit de habilidades sociales, etc. En estos años de transición el adolescente se topa con  sistemas de relaciones y modelos sociales y culturales nuevos. Por ello para unos y para otros es indispensable conocer mejor, en sus diversas dimensiones las características y naturaleza del proceso en esta etapa vital y encarar de la mejor manera posible los problemas que pudiesen presentarse con ayuda de profesionales.

ENFOQUE DE TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Además del tratamiento específico a realizar dependiendo de los problemas detectados (apuntado en otros apartados) nos parece interesante indicar aquí el recurso a procedimientos derivados de la psicología del aprendizaje, orientado a la eliminación o disminución de las conductas inadecuadas, especialmente en conductas de desobediencia infantil (no mencionadas explícitamente en este artículo, pero sí objeto de múltiples consultas a psicólogos por parte de padres preocupados) y de comportamiento perturbador y el establecimiento de conductas apropiadas.

En este sentido, entre el arsenal de procedimientos del psicólogo se hallan los sistemas de reforzamiento (sistemas de fichas) centrados en premiar las conductas positivas del niño, otros sistemas de refuerzo (de conductas alternativas a la inapropiada), procedimientos de carácter "aversivo" que conllevan la realización de conductas de reposición  (como recoger o limpiar lo que ha desordenado o manchado un niño) o bien es invitado a permanecer unos minutos en una habitación desprovista de juegos (tiempo-fuera) por haberse comportado mal.

Además de este enfoque conductual de tratamiento no conviene olvidar los abordajes más ambientales, cognitivos y sociales siempre necesarios en problemas de conducta complejos.