Áreas de Tratamiento>Problemas de relación
A partir de referencias a problemas de relación social en un paciente, área extraordinariamente importante para un profesional de la psicología, este hará un esfuerzo por establecer las causas de dichos problemas. Entre las más usuales podemos encontrar:
Varios trastornos psicopatológicos que presentan entre sus síntomas la reducción del número y calidad de las relaciones interpersonales del paciente: depresión grave, trastornos del espectro esquizofrénico, algunos trastornos de personalidad, trastorno autista, etc.
Algunos trastornos presentan como síntoma principal el deterioro en el área de las relaciones sociales: la fobia social y el trastorno de personalidad por evitación. En ambos subyace un sustrato de miedo al intercambio social.
El paciente puede presentar un déficit importante de lo que denominamos “habilidades sociales” o “habilidades de relación interpersonal”, sin que necesariamente deba ser etiquetado con ninguna psicopatología, deporte al que muchos profesionales de la salud son muy aficionados.
No olvidemos, por cierto, que el miedo a hablar en público (pregúntese si usted podría ofrecer ahora mismo una charla de 30 minutos a un centenar de personas), en la mayoría de los estudios, aparece como el miedo más extendido entre la población, y lo presenta casi un 50 por ciento de la población general. Tener este problema, no nos convierte en neuróticos, ni en ansiosos, ni en nada parecido.
En tanto que en los dos primeros apartados el tratamiento debe orientarse a la resolución de los problemas principales siendo de esperar que a su resolución los problemas de relación mejoren, en el último dichas dificultades de intercambio social o déficit de habilidades sociales han de entrenarse oportunamente para facilitar la integración personal y emocional del paciente en su ámbito de trabajo, de ocio y familiar.
Los problemas de relación social abarcan:
El aprendizaje en la expresión adecuada de los sentimientos, tanto los positivos como los negativos: amor, cariño, enfado, decepción, etc.
Expresión y mantenimiento de opiniones.
Hacer y/o rechazar peticiones (aceptarlas suele ser más sencillo), o dicho de otra forma, aprender a decir NO.
Iniciación, mantenimiento y finalización de conversaciones.
Habilidades heterosociales (ligue).
Hablar en público.
Otras habilidades sociales.
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA MEJORAR NUESTRA CAPACIDAD DE RELACIÓN CON LOS DEMÁS?
Todos podemos aprender a mejorar nuestra capacidad de relación interpersonal. Las librerías están llenas de libros de autoayuda, por cierto, orientados a este tipo de metas de éxito interpersonal; pero este tipo de libros no son siempre necesarios, ni óptimos. Es claro que las personas con más éxito social o que se saben manejar menor en ámbitos interpersonales, gozan de mayor prestigio, son más reconocidas, tienen mejores trabajos, más amigos, etc. Todos podemos mejorar nuestras habilidades sociales. Téngalo presente. Se trata únicamente de poner manos a la obra y realizar los cambios necesarios.
Una conducta socialmente habilidosa implica tres dimensiones: una dimensión conductual (tipo de habilidad), una dimensión personal (las variables cognitivas) y una dimensión situacional (el contexto ambiental). Es preciso conocerse bien y con ayuda de amigos y familiares, descubrir los problemas que presentamos en éste área; disponer de información mínima sobre el tipo de habilidades que deberíamos entrenar y en qué contextos pueden expresarse. Es fundamental una valoración adecuada del conjunto de estímulos relevantes que influyen en nuestra conducta interpersonal (un ejemplo: hay personas que se muestran terriblemente tímidas porque de forma continuada detectan en su entorno rechazos o mensajes negativos, sin ser estrictamente ciertos) y finalmente, elegir una determinada respuesta interpersonal y expresarla correctamente, incluso superando el temor de hablar en público, de rechazar una petición, expresar una opinión, etc. Atención, en nuestro intercambio interpersonal no habrá que olvidar que además de las conductas meramente verbales, existen las llamadas conductas no verbales que también tienen incidencia en nuestra expresión interpersonal.
El énfasis se establece en la necesidad de aprender a ser más asertivo. La conducta asertiva implica la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones sin amenazar o castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. El mensaje que subyace es: Esto es lo que yo pienso. Esto es lo que yo siento. Así es como veo la situación. El mensaje expresa “quién es la persona” y se dice sin dominar, humillar o degradar al otro individuo.
ENFOQUE DE TRATAMIENTO PSICOLÓGICO.
Además de la necesidad de atajar los miedos y/o las creencias irracionales que el paciente exteriorice en relación con el área de las relaciones sociales (mediante procedimientos psicológicos explicados en otros apartados) se hace preciso realizar un entrenamiento en habilidades sociales específico, interviniendo fundamentalmente en aquellas en las cuales presente déficit, mediante el aprendizaje de las habilidades correspondientes, ensayos repetidos, retroalimentación, etc. hasta que se consigue una ejecución realmente eficaz. ¡Así muchos políticos, financieros o profesionales varios aprenden a hablar en público eficazmente!. Lo que en un principio se realiza casi de forma artificial con la práctica el paciente va integrando las habilidades en su vida cotidiana hasta llegar a sentirse cómodo absolutamente al utilizarlas, reduciendo los problemas psicológicos conexos que conllevaba no verse capaz de ser lo suficientemente hábil en el pasado.
En suma, en el gabinete (con los ejercicios necesarios en el medio social, personal, laboral, etc. en el que se mueva el paciente), podrán proveerse las siguientes técnicas específicas:
Análisis y valoración de habilidades personales del paciente (componentes verbales y no verbales).
Estimación de variables cognitivas y su manejo durante el entrenamiento de habilidades.
Formación e información específica.
Entrenamiento especifico de la habilidad social o interpersonal que se trate, empleando las técnicas necesarias basadas en EHS documentadas (Desarrollo de un programa de entrenamiento).
Ensayos de conducta, modelado e instrucciones.
Empleo, si es necesario, de técnicas basadas en imaginación u otro tipo de técnicas hipnosugestivas.
Técnicas cognitivas.
Generalización y transferencia al medio en el que se mueve el paciente.
Tareas para casa.