Áreas de Tratamiento>Pareja y sexualidad

Al igual que las personas individualmente nos vemos inevitablemente debiendo afrontar múltiples problemas que se nos presentan con frecuencia no es menos cierto que las parejas también padecen problemas, tensiones y conflictos que precisan la intervención de un profesional cuando la intensidad o las características de los mismos así lo aconsejan.

El objetivo terapéutico es que los miembros de la pareja aprendan a comportarse de un modo más adecuado y eficaz para facilitar una relación más satisfactoria.  Son muchos estudios que arrojan la evidencia de que los conflictos suelen deberse a un déficit de ciertas habilidades para relacionarse el uno con el otro. No obstante, no podemos dejar de lado las cuestiones referidas a la compatibilidad (carácter, intelecto, intereses y filosofía de la vida,  cohesión, etc.) de los miembros de la pareja.

Las parejas que precisan orientación y/o tratamiento psicológico deben aprender entre otras cosas:

¨      Principios de cambio de conducta

¨      Apoyo psicológico específico.

¨      Habilidades de comunicación.

¨      Habilidades de negociación y de resolución de problemas.

¨      Compartir actividades placenteras.

¨      Distribución de tareas instrumentales (domésticas, trabajo, etc.)

¨      Intercambio de conductas gratificantes.

¨      Componentes del amor.

¨      Manejo de la intimidad

¨      Resolución de problemas sexuales.

¨      Refutación de atribuciones y expectativas poco realistas sobre su relación.

La intervención se realiza mediante entrevistas, juegos, cuestionarios, actividades diversas, tareas para casa, grabaciones, etc.

Disfunciones sexuales

Así se consideran aquellos problemas que dificultan a las personas disfrutar o participar satisfactoriamente de actividades sexuales (desde el acercamiento sexual hasta el orgasmo). No se hará hincapié en este apartado a los desórdenes sexuales o parafilias  (zoofilia, fetichismo, travestismo, pedofilia, sadismo, exhibicionismo, etc.)

La respuesta sexual humana, tanto en el hombre como en la mujer, se describe en torno a cuatro fases principales:

a)       Fase de excitación, a partir de la estimulación inicial.

b)       Fase de meseta: se incrementan los niveles de excitación sexual,  predisponiendo al orgasmo.

c)       Orgasmo: liberación de golpe de toda tensión acumulada.

d)       Resolución: Se invierten los cambios biológicos que se iniciaron en la fase a.

En general los principales trastornos sexuales cabe subdividirlos según a la fase sexual a que afecten. Los problemas de deseo-interés sexual cabría situarlos en una fase previa a las cuatro descritas; los problemas de lubricación o falta de excitación en la mujer, o problemas de erección en el hombre se situarían en la fase a).  Los referidos al orgasmo se situarían en la fase c) (anorgasmia, eyaculación precoz, etc.).  Otros problemas sexuales son: la dispareunia (dolor coital), vaginismo, fobias sexuales, frecuencia de relaciones, etc.

En enfoque terapéutico psicológico consiste en intervenir mediante ejercicios adecuados e intervenciones sexuales específicas en una de las siguientes áreas que puedan estar afectadas (tras una completa evaluación de los problemas):

¨       Información sexual.

¨       Mitos culturales irracionales.

¨       Los miedos, las fobias y la ansiedad anticipatoria (presente en muchos trastornos).

¨       Falta de comunicación sexual.

¨       Luchas de poder en el seno de la pareja. Hostilidad. Desconfianza.

¨       Falta de atracción física.

¨       Actitudes sexuales.

¨       Causas físicas (que precisarían intervención médica).

¨       Déficit de habilidades sexuales.